lunes, 8 de agosto de 2016

EL GALLINERO

A la hora de coger el móvil piensa en los ángeles que te acompañan, el bueno y el malo.

A mi eso me lo enseñaron los capuchinos de Torrero en la catequesis de la primera Comunión. Hasta recuerdo la lámina de un niño con un ángel bastante tralarala a un lado, y un pieza al otro. Uno susurraba cosas bonitas y consejos acertados, y el otro, pues lo de siempre, que sí no te atreves, que eres un acojonao, y esas cosas.

Si hacías caso al bueno, al cielo irás, y si al malo, pues a cascala.

El móvil tiene los dos ángeles dentro de sí. Lo sabe todo de tu vida, pues todo está registrado. ¿Recordáis las conversaciones del Bigote con Camps, el presidente de la Comunidad Valenciana. "¡Campeón, que eres un campeón!, ¡prenda, presidente!".

Camps, que le llamaban acertadamente "el cura", porque es que  lo llevaba en la cara, no hizo caso de su ángel bueno 

- Quieto, Paco, no cojas el teléfono, que te me pierdes: ¿no ves que este tío es gilipollas?

Pero el malo le decía:

- Agafa-ho, home, que es bon tiet, molt maco, molt  tu saps.

Y al final, el móvil te delata, el muy chivato. Lo llevas en lo más íntimo del pantalón, y mira, caes en manos de la justicia y te pone a caer de un burro.

De todas formas, y a pesar de todo, lo recargas y recargas, y otra vez, y no puedes vivir sin él, y te enredas en su telaraña.

Ya lo dije: sólo seremos libres el día que  zanjemos esa relación destrozando el aparato.

Imagino Dios  viendo la Tierra navegando a toda  velocidad  por el universo  ,  y escuchando a lo lejos un follón de conversaciones cruzadas: !joder qué gallinero!

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