viernes, 25 de noviembre de 2016

DESEOS DE LUZ

Jueves  despejado después de una noche de tormenta.

Hay una  luminosidad mediterránea en la ciudad. Un día extraño. Siento deseos  de otra luz. Un día  leí  que  "el deseo de  luz  produce luz".

Hay verdadero deseo cuando hay esfuerzo de atención.

Me siento enjaulado en la  oficina  y salgo a pasear. Necesito   atender la vida que pasa. Me cuelo en el tranvía y bajo en una parada  cerca de la Illa. 

Muchas veces, ante situaciones donde el barco de mi vida se iba a las piedras , he repetido como un  mantra una serie de frases que hoy sé que actuaban de un modo medicinal.

Es verdad eso de que "el deseo de luz produce luz".

Yo deseaba no ser  de esa forma que me llevaba a callejones sin salida. Muchas veces era algo enfermizo. ¡Cuantas veces  no he querido ser  el que era!

Repetía  frases cortas que decía en voz alta, y que aún digo, cuando estoy desorientado, errático, en el desvarío. Siempre eran de un tono positivo, esperanzado, sabiendo que , de una manera que desconocía, llegaría la luz.

"¡Madre mía, en qué lío me he metido!" era una de ellas. 

¡Pero qué mal, qué mal!".

"¡Sácame de ésta!".

Todas iban en este sentido.

Después, pasa el tiempo, echas la vista atrás, y aunque los esfuerzos de atención fuesen durante años aparentemente estériles,un día, una luz exactamente proporcional a esos esfuerzos inunda el alma.

Hice fotos. La vida. 

Antes de acostarme  doy un paseo. No hay un alma  por la calle.












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